Las Candelas y Romería de San Blas
Las Ferias
Romería de los Santos Mártires
San Jorge
Semana Santa
Virgen de la Montaña
Los Reyes Magos
CARNAVAL:
El Carnaval cacereño actual surge de manera espontánea a partir de la llegada de la democracia a los Ayuntamientos en 1979, aunque no será hasta 1983-84 cuando desde el Consistorio cacereño se apoya e institucionaliza esta fiesta. Será, por tanto el carnaval una manifestación festival que reivindica lo que fue un rito que desde los años de la Guerra Civil (1936-1939) no se había vuelto a celebrar debido a la prohibición de las nuevas autoridades de usar máscaras y a la gran influencia moral que va a ejercer la Iglesia contra ciertas fiestas que tradicionalmente se situaron más cerca del uso pagano que del oficio religioso. Será en 1984, siendo alcalde de la ciudad D. Juan Iglesias Marcelo, cuando el Ayuntamiento organice y patrocine definitivamente el Carnaval.
Desde entonces hasta 1997 el programa se abre con la quema del FEBRERO el viernes por la mañana. Por la noche, en la carpa que se instala en la Plaza Mayor se inician los bailes, donde las Orquestas colaboran en el divertimento de los miles de cacereños que desde primeras horas de la noche llenan este recinto. En los días siguientes se celebran los concursos de disfraces y canciones en sus modalidades de Individual, Parejas, Murgas y Comparsas. El desfile de todos aquellos grupos que han participado en los diferentes concursos, será el acto central del sábado que llenará las calles y plazas desdela Avenida de la Bondad a la Plaza Mayor, de murgas y comparsas que lucirán sus más preciados disfraces en un acto lleno de color y variedad que envuelve tanto a niños como a jóvenes y mayores.
Existen dos elementos diferenciadores de carnaval cacereño con respecto al resto de Extremadura:
Un elemento será la quema de FEBRERO, rito recuperado a partir de un estudio etnográfico que llevan a cabo los alumnos de Historia Oral del Aula de la Tercera Edad de la Universidad Popular Cacereña. En 1989 se incorpora al Carnaval Cacereño esta fiesta que había desaparecido en los años 50, justo cuando las lavanderas de la ciudad dejaron de efectuar su trabajo debido al desarrollismo que nos trajo el agua corriente y la luz eléctrica. El Febrero era la fiesta de estas mujeres, que quemaban en medio del regocijo popular, que veía desfilar por sus calles el "PELELE" relleno de paja o bálago, que con cara de pícaro era paseado a lomos de un asno y escoltado por las lavanderas cacereñas que le piropeaban o insultaban según hubiese sido el mes, en términos climatológicos.
Otro elemento diferenciador del Carnaval cacereño será esa relación natural que mantiene la ciudad con su pasado histórico incrementada desde que en 1986 la UNESCO declara el Conjunto Histórico, como Patrimonio de la Humanidad, pasando a engrosar el reducido número de ciudades españolas que poseen tal galardón. Será, esta vez también, la Universidad Popular la que se haga cargo de darle vida festiva a la Ciudad Monumental que se engalana cada Lunes de Carnaval por la noche, con grandes hogueras y fiestas, donde se reparte aguardiente y dulces típicos, al tiempo que danzarines y músicos nos trasladan algunos siglos atrás, en los que bufones y trovadores, damas e hidalgos ocupaban espacios en sus celebraciones festivas.
Desde 1989, el Lunes Medieval un día para que muchos cacereños se disfracen de personajes históricos y participen con sus indumentarias de épocas pasadas, dándole vida y sabor a ese espacio único, diferente y fantástico que es el viejo recinto amurallado de la ciudad. Con el "entierro de la sardina" que se ha venido llevando a cabo con más pena que gloria, se da por finalizado el Carnaval cacereño que año tras año se va instalando de forma definitiva dentro del tejido social de la ciudad que no ha parado de incluir innovaciones venidas de la mano de las federaciones de Murgas y Comparsas, de la Concejalía de festejos del Ayuntamiento cacereño y de todos los cacereños...
LAS CANDELA
S Y ROMERÍA DE SAN BLAS:La fiesta de las Candelas y la de San Blas, los días 2 y 3 de febrero, son las más populares de la zona. Durante la mañana del día 2, se organiza una procesión en la que sale la Virgen de las Candelas desde su ermita del mismo nombre y también conocido como de la Consolación, un pequeño templo románico situado en plena Ciudad Monumental.
A pesar de que el recorrido de la procesión de Nuestra Señora de las Candelas es corto, está lleno de color y la autenticidad la ponen las viviendas encaladas de las calles Torremochada y Plaza de Santa Clara y la monumentalidad de los viejos palacios de la calle Ancha y de la plaza de San Mateo. Allí puede admirarse un mosaico de multicolores pañuelos de infinitos dibujos y trazos; de destelleantes mantones cargados de azabache y lentejuelas; de sayas y refajos; de sonrisas carmesis y de dorados reflejos de zarzilílos, aderezos y alfileres en los trenzados que coronan las cabezas de las jóvenes cacereñas.
Tras la habitual misa cantada en San Mateo, la imagen retorna a su ermita, donde se procede a la tradicional suelta de palomas blancas por parte de las jovencísimas camareras de la Virgen y se despide la procesión. Hace unos años, una pavesa que cayó desde la vela, causó un incendio que destrozó la imagen de la Virgen cuando ésta se encontraba sola en el interior de su ermita. Antes de un año, sin embargo, la imagen fue restaurada a través de las gestiones del párroco de San Mateo, contando con la colaboración popular.
Ya se ha dicho que aunque la festividad de San Blas es el día 3 de febrero, la romería a su ermita (hoy ya parroquia) se realiza el mismo día de las Candelas; es decir, la víspera del santo. Los alrededores de la ermita de San Blas se llenan de jóvenes cacereñas luciendo el típico vestido de campuza y el hermoso pañuelo "de sandia" o "de mil colores" sobre complicados y artísticos moños "de picaporte". Por la tarde del día 3, siempre menos concurrida, se celebra una misa en honor de San Blas y se le saca al santo en procesión por las calles de la barriada. Los últimos años la misa cantada se ha celebrado con la colaboración del grupo "Alborada".
En la tarde de San Blas ningún otro tipo de música tiene cabida en la romería, que la típica extremeña, siendo por tanto la fiesta más importante, folklóricamente hablando, que conserva la ciudad de Cáceres. Las tonadas, las rondas, las alboradas, los romances, las canciones de corro, las jotas, etcétera, son las protagonistas de la romería, llevándose la palma la famosa jota ¡Redoble, redoble!

FERIAS Y FIESTAS DE SAN FERNANDO:
Las Ferias y Fiestas San Fernando de Cáceres, para poner fin a uno de los meses más festivos del llano cacereño.
Las fiestas se crearon en torno a la feria del ganado, que aunque en la actualidad se sigue celebrando, ha perdido la importancia que tuvo en épocas pasadas.
No obstante, los ganaderos del Llano continúan asistiendo año tras año a esta feria, una de las más antiguas de la región.
En los últimos años, con la creación del nuevo recinto ferial y la implantación de las casetas de animación, que regentan asociaciones y colectivos de carácter cultural, deportivo, recreativo, vecinal, etcétera, la feria cacereña ha tomado una nueva dimensión.
Los festejos y los actos culturales que han ido superando cada año, hasta conseguir el punto que tienen en la actualidad y que podríamos calificar de óptimo.
Además del Gran Parque de Atracciones hay que destacar del conjunto de festejos:
- El Concurso Hípico Nacional de Saltos, que lleva más de 50 ediciones.
- La Muestra Regional de Artesanía y la Agroalimentaria de Productos Extremeños.
- El Festival Nacional de Folklore y el Festival Flamenco.
- Los conciertos, tanto de música clásica como contemporánea.
- El teatro, los guiñoles o marionetas y los circos.
- Las corridas de toros.
- Las numerosas competiciones deportivas y
- Las verbenas y fuegos artificiales
ROMERÍA DE LOS SANTOS MÁRTIRES:
La festividad de San Sebastián, o de Los Santos Mártires, el 20 de enero, es otra de las fiestas más extendidas dentro de la zona.
Menos conocida que San Blas o las Candelas, la romería de los Santos Mártires San Fabián y San Sebastián ha resurgido en los últimos años como una celebración popular y ha servido para que los cacereños vuelvan a frecuentar uno de los rincones más bellos de la ciudad por su valor ecológico, el Paseo Alto.
La fiesta de los Santos Mártires estuvo a punto de desaparecer. Sólo la costumbre de la antigua Delegación de Auxilio Social (hoy jardín de infancia dependiente de la Junta de Extremadura, situado en las proximidades de la ermita) de ofrecer un desayuno a quienes acudían a honrar a los santos, hizo que nunca llegara a perderse del todo la tradición.
A principios de la década de los ochenta, el empeño de los gestores municipales atendiendo la petición de los vecinos de las barriadas próximas para que se arreglara la ermita, logró recuperar una fiesta sencilla y familiar que desde entonces se celebra el primer domingo después del 20 de enero, día de San Sebastián.
La fiesta de San Sebastián y San Fabián, que precede en pocos días a la romería de San Blas, comparte con ella la tradición de elaborar roscas de anís que se venden, sin exagerar, a miles durante ese día.
SAN JORGE:
Para comprender el significado y contenido de la festividad de San Jorge hay que volver la mirada casi 800 años atrás y creer, además, en una entrañable leyenda sobre moros y cristianos con ingredientes de amor y traición entre un capitán cristiano y una bella dama infiel.
Se conmemora el día 23 de abril la festividad del patrón de Cáceres, San Jorge, cuya celebración ha ido evolucionando hasta llegar a nuestros días con la versión moderna de la quema de un dragón y la escenificación de una feroz lucha entre moros y cristianos. En realidad, según se manda en el fuero concedido a la ciudad, la celebración tendría que consistir en la quema de hogueras por parte de sus vecinos para simular los asentamientos de las tropas cristianas que habrán de tomar la ciudad así como en el lanzamiento de brevas para evocar la lucha.
En nuestros días, la ciudad celebra la festividad del patrón San Jorge de la mano del programa oficial que confecciona el Ayuntamiento de Cáceres, consistente en realzar el desfile de moros y cristianos con el dragón o dragones y la escenificación de la lucha de ambas mesnadas en la Plaza Mayor, donde una hoguera acaba con el fiero animal y el triunfo de los cristianos amparados por San Jorge. El desfile y la escenificación se llevan a cabo en la noche del día 22 de abril y en la Plaza Mayor se dan cita miles de personas que disfrutan del colorista espectáculo, en el que intervienen vecinos de la ciudad dando vida a las dos tropas en contienda: los moros y los cristianos. La noche finaliza con una verbena popular y en los últimos años se ha intentado descentralizar la fiesta con hogueras en algunos barrios de la ciudad.
El día siguiente amanece tranquilo, al ser festivo a todos los efectos, y son muy pocos los cacereños que acuden a presenciar la procesión cívica que protagoniza la Corporación en pleno desde la Casa Consistorial hasta la Concatedral de Santa María, donde se celebra una misa, a cuyo término la procesión hace el camino inverso hasta regresar al Ayuntamiento. Desde uno de los balcones principales, el concejal más joven hace tremolar el pendón de la ciudad, después de haberlo portado antes abriendo la procesión cívica.
El pendón de la Villa o de San Jorge es una de las banderas militares más antiguas de España, utilizado para conmemorar la reconquista de la ciudad.
SEMANA SANTA:
Algunas de sus cofradías se remontan al siglo XV, contando en la actualidad con once.
La más antigua es la Pontificia y Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Misericordia, que fue fundada en 1464. Seguida por la muy Solemne, Venerale y Pontificia Cofradía Hermandad Penitencial del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús (Cristo Negro), que se fundo en 1490.
En 1493 se funda la Cofradía del Espíritu Santo, cambiando su denominación en 1584 por su actual nombre: Cofradía del Santísimo Cristo del Humilladero y María Corredentora.
En 1521 es fundada la Ilustre y Real Cofradía de la Santa y Vera Cruz.
Las Ordenanzas de la Ilustre y Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro se aprueban en 1582, pero se tienen indicios de que fue fundada más de un siglo antes.
Las otras seis cofradías que pertenecen a este siglo, siendo la más antigua de las nuevas la Cofradía de los Ramos, Cristo de la Buena Muerte y Virgen de la Esperanza, que se funda en 1946.
En la década de los 50 se fundan dos, la Excelentísima e ilustre Cofradía-Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de las Batallas y María Santísima de los Dolores en 1951 y la Cofradía del Vía Crucis y del Santísimo Cristo del Calvario, popularmente conocida como "Cofradía de los Estudiantes", que se crea en 1958.
El auge conseguido en la década de los 80 y la afluencia cada vez más masiva de visitantes individuales y turismo organizado, hace que surjan nuevas cofradías para continuar engrandeciendo la Semana Santa cacereña.
En 1990 se incorpora a los desfiles procesionales la Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo del Amparo, y también la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Amor, que habían sido fundadas el año anterior.
En 1991 se incorpora la Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Expiración y Nuestra Señora de Gracia y Esperanza.
Por último, en 1996 se funda la Cofradía de la Sagrada Cena y Nuestra Señora del Sagrario, aunque comienza a procesionar un año antes, en 1995, con el antecedente de la Comisión Pro Paso Sagrada Cena.
La música popular también está presente en nuestra Semana Santa a través de saetas en las que Cáceres cuenta con una modalidad propia.
La saeta cacereña es de corte sencillo, del mismo estilo que la saeta vieja de Arcos de la Frontera (Cádiz) y que los pregones de la Puebla de Cazalla (Sevilla).
Hay infinidad de letras alusivas a los pasos procesionales, muchas de ellas están recogidas y/o creadas por Miguel Muñoz de San Pedro, conde de Canilleros.
El máximo exponente de la saeta cacereña en el presente siglo es Teresa "La Navera", que a sus 84 años continúa deleitándonos con su buen hacer.
Ha sido declarada recientemente "Fiesta de Interés Turístico Nacional".
Las Ferias y Fiestas San Fernando de Cáceres, para poner fin a uno de los meses más festivos del llano cacereño.
Las fiestas se crearon en torno a la feria del ganado, que aunque en la actualidad se sigue celebrando, ha perdido la importancia que tuvo en épocas pasadas.
No obstante, los ganaderos del Llano continúan asistiendo año tras año a esta feria, una de las más antiguas de la región.
En los últimos años, con la creación del nuevo recinto ferial y la implantación de las casetas de animación, que regentan asociaciones y colectivos de carácter cultural, deportivo, recreativo, vecinal, etcétera, la feria cacereña ha tomado una nueva dimensión.
Los festejos y los actos culturales que han ido superando cada año, hasta conseguir el punto que tienen en la actualidad y que podríamos calificar de óptimo.
Además del Gran Parque de Atracciones hay que destacar del conjunto de festejos:
- El Concurso Hípico Nacional de Saltos, que lleva más de 50 ediciones.
- La Muestra Regional de Artesanía y la Agroalimentaria de Productos Extremeños.
- El Festival Nacional de Folklore y el Festival Flamenco.
- Los conciertos, tanto de música clásica como contemporánea.
- El teatro, los guiñoles o marionetas y los circos.
- Las corridas de toros.
- Las numerosas competiciones deportivas y
- Las verbenas y fuegos artificiales
ROMERÍA DE LOS SANTOS MÁRTIRES:

La festividad de San Sebastián, o de Los Santos Mártires, el 20 de enero, es otra de las fiestas más extendidas dentro de la zona.
Menos conocida que San Blas o las Candelas, la romería de los Santos Mártires San Fabián y San Sebastián ha resurgido en los últimos años como una celebración popular y ha servido para que los cacereños vuelvan a frecuentar uno de los rincones más bellos de la ciudad por su valor ecológico, el Paseo Alto.
La fiesta de los Santos Mártires estuvo a punto de desaparecer. Sólo la costumbre de la antigua Delegación de Auxilio Social (hoy jardín de infancia dependiente de la Junta de Extremadura, situado en las proximidades de la ermita) de ofrecer un desayuno a quienes acudían a honrar a los santos, hizo que nunca llegara a perderse del todo la tradición.
A principios de la década de los ochenta, el empeño de los gestores municipales atendiendo la petición de los vecinos de las barriadas próximas para que se arreglara la ermita, logró recuperar una fiesta sencilla y familiar que desde entonces se celebra el primer domingo después del 20 de enero, día de San Sebastián.
La fiesta de San Sebastián y San Fabián, que precede en pocos días a la romería de San Blas, comparte con ella la tradición de elaborar roscas de anís que se venden, sin exagerar, a miles durante ese día.
SAN JORGE:
Para comprender el significado y contenido de la festividad de San Jorge hay que volver la mirada casi 800 años atrás y creer, además, en una entrañable leyenda sobre moros y cristianos con ingredientes de amor y traición entre un capitán cristiano y una bella dama infiel.
Se conmemora el día 23 de abril la festividad del patrón de Cáceres, San Jorge, cuya celebración ha ido evolucionando hasta llegar a nuestros días con la versión moderna de la quema de un dragón y la escenificación de una feroz lucha entre moros y cristianos. En realidad, según se manda en el fuero concedido a la ciudad, la celebración tendría que consistir en la quema de hogueras por parte de sus vecinos para simular los asentamientos de las tropas cristianas que habrán de tomar la ciudad así como en el lanzamiento de brevas para evocar la lucha.
En nuestros días, la ciudad celebra la festividad del patrón San Jorge de la mano del programa oficial que confecciona el Ayuntamiento de Cáceres, consistente en realzar el desfile de moros y cristianos con el dragón o dragones y la escenificación de la lucha de ambas mesnadas en la Plaza Mayor, donde una hoguera acaba con el fiero animal y el triunfo de los cristianos amparados por San Jorge. El desfile y la escenificación se llevan a cabo en la noche del día 22 de abril y en la Plaza Mayor se dan cita miles de personas que disfrutan del colorista espectáculo, en el que intervienen vecinos de la ciudad dando vida a las dos tropas en contienda: los moros y los cristianos. La noche finaliza con una verbena popular y en los últimos años se ha intentado descentralizar la fiesta con hogueras en algunos barrios de la ciudad.
El día siguiente amanece tranquilo, al ser festivo a todos los efectos, y son muy pocos los cacereños que acuden a presenciar la procesión cívica que protagoniza la Corporación en pleno desde la Casa Consistorial hasta la Concatedral de Santa María, donde se celebra una misa, a cuyo término la procesión hace el camino inverso hasta regresar al Ayuntamiento. Desde uno de los balcones principales, el concejal más joven hace tremolar el pendón de la ciudad, después de haberlo portado antes abriendo la procesión cívica.
El pendón de la Villa o de San Jorge es una de las banderas militares más antiguas de España, utilizado para conmemorar la reconquista de la ciudad.
SEMANA SANTA:
Algunas de sus cofradías se remontan al siglo XV, contando en la actualidad con once.
La más antigua es la Pontificia y Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Misericordia, que fue fundada en 1464. Seguida por la muy Solemne, Venerale y Pontificia Cofradía Hermandad Penitencial del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús (Cristo Negro), que se fundo en 1490.
En 1493 se funda la Cofradía del Espíritu Santo, cambiando su denominación en 1584 por su actual nombre: Cofradía del Santísimo Cristo del Humilladero y María Corredentora.
En 1521 es fundada la Ilustre y Real Cofradía de la Santa y Vera Cruz.
Las Ordenanzas de la Ilustre y Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro se aprueban en 1582, pero se tienen indicios de que fue fundada más de un siglo antes.
Las otras seis cofradías que pertenecen a este siglo, siendo la más antigua de las nuevas la Cofradía de los Ramos, Cristo de la Buena Muerte y Virgen de la Esperanza, que se funda en 1946.
En la década de los 50 se fundan dos, la Excelentísima e ilustre Cofradía-Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de las Batallas y María Santísima de los Dolores en 1951 y la Cofradía del Vía Crucis y del Santísimo Cristo del Calvario, popularmente conocida como "Cofradía de los Estudiantes", que se crea en 1958.
El auge conseguido en la década de los 80 y la afluencia cada vez más masiva de visitantes individuales y turismo organizado, hace que surjan nuevas cofradías para continuar engrandeciendo la Semana Santa cacereña.
En 1990 se incorpora a los desfiles procesionales la Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo del Amparo, y también la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Amor, que habían sido fundadas el año anterior.
En 1991 se incorpora la Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Expiración y Nuestra Señora de Gracia y Esperanza.
Por último, en 1996 se funda la Cofradía de la Sagrada Cena y Nuestra Señora del Sagrario, aunque comienza a procesionar un año antes, en 1995, con el antecedente de la Comisión Pro Paso Sagrada Cena.
La música popular también está presente en nuestra Semana Santa a través de saetas en las que Cáceres cuenta con una modalidad propia.
La saeta cacereña es de corte sencillo, del mismo estilo que la saeta vieja de Arcos de la Frontera (Cádiz) y que los pregones de la Puebla de Cazalla (Sevilla).
Hay infinidad de letras alusivas a los pasos procesionales, muchas de ellas están recogidas y/o creadas por Miguel Muñoz de San Pedro, conde de Canilleros.
El máximo exponente de la saeta cacereña en el presente siglo es Teresa "La Navera", que a sus 84 años continúa deleitándonos con su buen hacer.
Ha sido declarada recientemente "Fiesta de Interés Turístico Nacional".

VIRGEN D
E LA MONTAÑA:
Cáceres cumple cada primer domingo del mes de mayo con una de sus tradiciones más arraigadas y fervientes: la romería de la Virgen de la Montaña patrona de la ciudad. Bien es verdad que la gran apoteosis la constituye, todos los años, la bajada de la imagen desde su Santuario de la Montaña, o de la Sierra de la Mosca, con un recibimiento multitudinario que hace agolparse a miles de devotos en los estrechos vericuetos de Fuente Concejo y en las calles que la conducen a la Concatedral de Santa María. Sin embargo, el día de la Virgen, el día de su romería, es el primer domingo de mayo.
Tras una misa que suele presidir el obispo de Coria-Cáceres, la imagen de la patrona sale en procesión, acompañada por las autoridades, hasta Fuente Concejo, donde el alcalde o un primer teniente de alcalde recoge el bastón de mando que ha portado la Virgen desde su bajada a la ciudad para el novenario. Rodeada de flores que forman un mullido tapiz sobre las ricas andas de plata, la imagen de Nuestra Señora de la Montaña avanza a hombros de sus cofrades, vistiendo el hábito de color azul celeste y blanco.
A paso ligero, la imagen serpentea en la subida hasta la ermita del Amparo, donde las andas son para el pueblo que las portará hasta la ermita del Calvario. Unos cuatro turnos de 24 hermanos suelen ser los encargados de trasladar la imagen por la escarpada pendiente del recorrido. Durante la subida, en los últimos años se ha ido extendiendo una nueva costumbre: los dueños de las casas y chalets más próximas a la carretera preparan mesas donde ofrecen generosamente viandas y bebidas para los cofrades y los romeros.
Al llegar al Santuario y colocar la imagen en su camarín, se celebra una misa.Tras la ceremonia, la fiesta recupera su carácter más campestre, con miles de romeros diseminados por los alrededores del Santuario compartiendo un tradicional día de campo.
Por la tarde, a las 5, se le dice una misa y se saca la imagen en procesión para bendecir los campos, alrededor de la antigua capilla o primitiva ermita que levantó Francisco de Paniagua, con ayuda de Sancho de Figueroa, en los primeros años del siglo XVII.
La devoción por la Virgen de la Montaña ha ido derivando en otras iniciativas que se celebran también el primer domingo de mayo, aunque no concentradas en los alrededores del Santuario. Entre ellas cabe citar la romería, presidida por un estandarte de la Virgen, que han organizado las asociaciones de vecinos de la ciudad en Valdesalor para desarrollar otras actividades festivas, aunque no estrictamente marianas.
Si en su origen la subida a La Montaña era mayoritariamente una verdadera romería o fiesta campestre, la apertura y mejora de la actual carretera ha favorecido ese otro tipo de visita más puntual y religiosa que realizan miles de fieles.
E LA MONTAÑA:Cáceres cumple cada primer domingo del mes de mayo con una de sus tradiciones más arraigadas y fervientes: la romería de la Virgen de la Montaña patrona de la ciudad. Bien es verdad que la gran apoteosis la constituye, todos los años, la bajada de la imagen desde su Santuario de la Montaña, o de la Sierra de la Mosca, con un recibimiento multitudinario que hace agolparse a miles de devotos en los estrechos vericuetos de Fuente Concejo y en las calles que la conducen a la Concatedral de Santa María. Sin embargo, el día de la Virgen, el día de su romería, es el primer domingo de mayo.
Tras una misa que suele presidir el obispo de Coria-Cáceres, la imagen de la patrona sale en procesión, acompañada por las autoridades, hasta Fuente Concejo, donde el alcalde o un primer teniente de alcalde recoge el bastón de mando que ha portado la Virgen desde su bajada a la ciudad para el novenario. Rodeada de flores que forman un mullido tapiz sobre las ricas andas de plata, la imagen de Nuestra Señora de la Montaña avanza a hombros de sus cofrades, vistiendo el hábito de color azul celeste y blanco.
A paso ligero, la imagen serpentea en la subida hasta la ermita del Amparo, donde las andas son para el pueblo que las portará hasta la ermita del Calvario. Unos cuatro turnos de 24 hermanos suelen ser los encargados de trasladar la imagen por la escarpada pendiente del recorrido. Durante la subida, en los últimos años se ha ido extendiendo una nueva costumbre: los dueños de las casas y chalets más próximas a la carretera preparan mesas donde ofrecen generosamente viandas y bebidas para los cofrades y los romeros.
Al llegar al Santuario y colocar la imagen en su camarín, se celebra una misa.Tras la ceremonia, la fiesta recupera su carácter más campestre, con miles de romeros diseminados por los alrededores del Santuario compartiendo un tradicional día de campo.
Por la tarde, a las 5, se le dice una misa y se saca la imagen en procesión para bendecir los campos, alrededor de la antigua capilla o primitiva ermita que levantó Francisco de Paniagua, con ayuda de Sancho de Figueroa, en los primeros años del siglo XVII.
La devoción por la Virgen de la Montaña ha ido derivando en otras iniciativas que se celebran también el primer domingo de mayo, aunque no concentradas en los alrededores del Santuario. Entre ellas cabe citar la romería, presidida por un estandarte de la Virgen, que han organizado las asociaciones de vecinos de la ciudad en Valdesalor para desarrollar otras actividades festivas, aunque no estrictamente marianas.
Si en su origen la subida a La Montaña era mayoritariamente una verdadera romería o fiesta campestre, la apertura y mejora de la actual carretera ha favorecido ese otro tipo de visita más puntual y religiosa que realizan miles de fieles.
LOS REYES MAGOS:
La Cabalgata de Reyes se ha convertido en Cáceres en una fiesta tradicional, aglutinando a muchos habitantes del llano.
Los niños observan extasiados las carrozas, que en su gran mayoría representan cuentos infantiles, pero cuando se refleja de verdad la ilusión en sus ojos es cuando ven llegar a los Reyes Magos montados en sus legendarios camellos.
En Cáceres, los Magos no sólo cumplen con los niños que acuden para verlos en la cabalgata, pues una vez concluida ésta, y hasta el mediodía del día 6, visitan centros hospitalarios, residencias de tercera edad, etc., terminando su cometido con un viaje para visitar a los residentes de la Casa de la Misericordia de Alcuéscar.
La Cabalgata de Reyes se ha convertido en Cáceres en una fiesta tradicional, aglutinando a muchos habitantes del llano.
Los niños observan extasiados las carrozas, que en su gran mayoría representan cuentos infantiles, pero cuando se refleja de verdad la ilusión en sus ojos es cuando ven llegar a los Reyes Magos montados en sus legendarios camellos.
En Cáceres, los Magos no sólo cumplen con los niños que acuden para verlos en la cabalgata, pues una vez concluida ésta, y hasta el mediodía del día 6, visitan centros hospitalarios, residencias de tercera edad, etc., terminando su cometido con un viaje para visitar a los residentes de la Casa de la Misericordia de Alcuéscar.

http://www.ayto-caceres.es/ciudad/cultura/fiestas
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